Aunque él es docente, también dedica mucho tiempo a la divulgación científica, cada vez más presente en la sociedad española, dado que ha habido un incremento en el interés por la ciencia. Esto se comprueba porque las carreras científicas son unas de las más demandadas en estos momentos. La divulgación científica que él realiza está enfocada hacia dos campos primordiales, el primero de ellos dar a conocer los nuevos avances tecnológicos y el segundo denunciar el mal uso de la ciencia.
En la primera parte de la charla vemos como los numerosos datos que se tienen sobre el interés hacia la ciencia han sido utilizados por las empresas alimenticias y cosméticas para adornar de ciencia al producto, aunque realmente este no tenga nada de científico.
Principalmente encontramos dos mensajes en el campo de alimentación, el primero de ellos es el mensaje del miedo y el segundo el de la efectividad. El primero pretende defender la ausencia de un elemento o ingrediente "nocivo" en el producto y el segundo confirmar el funcionamiento del mismo.
La mayoría de la gente piensa que los productos naturales o ecológicos son mejores que los químicos. Se ha comprobado que esto no es verdad, todos los productos que se venden en el mercado son buenos, tanto los ecológicos como los químicos, aunque no hay que abusar en su uso. Esta imagen muestra muy bien como la gente ve los productos químicos o tratados con plaguicidas.
Por un lado la sociedad se encuentra en un momento de quimiofobia, donde la mayoría de gente tiene miedo de los productos químicos. A pesar de lo que piense la mayoría de la sociedad ni la lactosa, ni el gluten, ni los aditivos, ni los conservantes, ni los colorantes, ni los plaguicidas son malos; todo ello en el caso de que no seas intolerante a la lactosa o al gluten y un médico lo haya comprobado.
Gracias a los plaguicidas es posible la producción agrícola, además el 99% de los productos analizados tienen niveles de plaguicidas muy por debajo de lo que podría llegar a ser perjudicial. Además, se ha demostrado que un alimento ecológico no es más nutritivo que un alimento convencional ni tampoco más seguro. Del mismo modo no tienen mejor sabor.
Por otro lado está la negativa percepción de los alimentos transgénicos. Los alimentos transgénicos se encuentran sometidos a una serie de controles muy severos, más que los que se le realizan a la comida no transgénica. Por lo tanto, todos los alimentos transgénicos que llegan al mercado son totalmente seguros y han sido debidamente revisados. Si la sociedad rechaza algún alimento este deja de distribuirse, por lo cual no se vende ni se compra y deja de fabricarse. De este modo la fábrica o empresa encargada de su producción como el equipo de investigación cierran. La mayoría de gente que rechaza estos alimentos no se dan cuenta que la mayoría de los productos que utilizamos están hechos con transgénicos. Toda esta negativa percepción afecta a la economía de nuestro país y a nuestra cultura.
En la segunda parte de la charla se nos ha hablado de la diferente presentación que pueden tener los alimentos. Está el alimento funcional, que se presenta como comida y el nutraceútico, que se presenta como pastilla.
Con la aparición de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria la manera de anunciar los productos cambió, porque antes de publicitar cualquier producto debían revisar que lo que decían en sus anuncios era verdad. Con su aparición muchos productos fueron revisados y la gran mayoría de los alimentos no pasaron la criba. También apareció el reglamento del 15% el cual estipula que si tú añades el 15% de la cantidad diaria recomendada a un producto, este producto ya es apto para su uso y contiene el mínimo de propiedades recomendadas diariamente en una persona. De la misma manera, los productos nutricosméticos tienen que pasar los controles mínimos, porque aunque sean productos destinados a la belleza son productos que ingieres.
Por otro lado también tenemos el Libro Blanco de la Nutrición en España, el cual afirma que "Los errores, mitos y fraudes en materia nutricional favorecen la aparición de situaciones de malnutrición". Hay muchísimos productos que se fabrican y se anuncian como compensadores de vitaminas o nutrientes claves, cuando en realidad, tienen una cantidad mínima de estos, tan solo el 15% exigido legalmente. Las personas que necesiten algún tipo de vitamina o nutriente en concreto deberían ver la manera de conseguirlo mediante alimentos normales, no suplementos alimenticios.
Todo lo nombrado en la charla afecta a la investigación científica de manera directa, porque aunque las empresas alimenticias creen en la investigación no pueden permitirse gastar todo el dinero necesario para investigar cuando la competencia consigue vender el mismo producto sin invertir nada en investigación.
Para que las empresas alimenticias no nos engañen debemos seguir los siguientes pasos:
1. Entrar en la web de EFSA, y ver el informe de los ingredientes alimenticios para saber que es cada cosa.
2. Ir a la página de ENDE para ver si necesito esos ingredientes/nutrientes o no.
3. Buscar alimentos donde puedo conseguir lo que necesito.
Los culpables de que el sistema funcione así son las empresas y para que éste mejore 8 grupos deben cambiar:
Todo esto tiene claramente efectos en la salud, en la economía, en la cultura, en la investigación y en toda la sociedad. Además, la buena percepción que tenemos de la ciencia puede empeorar o verse desvalorizada por el uso excesivo del término científico en los productos. Por todo lo nombrado anteriormente, debemos hacer un cambio empleando la divulgación científica y de este modo generar una sociedad basada en el conocimiento que sea capaz de juzgar por sí misma sin ser manipulada.



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